
XLV Los martes a las 9 de la noche. De tanto verse en ese lugar y a esa hora, la circunstancia era como una cita obligada. El pedía un agua tónica y ella se la traía, solícita, en la bandeja. Apenas si cruzaban sus miradas, un “¡Hola!” y un “Hasta el martes que viene”. La carcomía la curiosidad de saber qué motivaba a ese señor de traje y corbata, tan fuera de lugar en esa ruidosa confitería, la necesidad de sentarse en esa mesa, siempre solo, siempre melancólico. Él sabía que jamás se atrevería a declararle su amor. Al menos, cada martes, con un sorbo de agua tónica burbujeando en su paladar, podía disfrutar de sus largas piernas y de sus ojos negros. Un martes de enero, él falto a la cita. Otro parroquiano, también pescador de almas solitarias, le musitó a la mesera lo que ella necesitaba escuchar. Él continúa con sus martes de agua tónica. Ella no trabaja más en la confitería.
Sergio Soler
impactantes! creo que ya tenés una fan. jeje
ResponderEliminarMe encantaron. Volveré.
Clara
nada hay más inspirador que un amor no correspondido. gracias a ellos vive la poesía.
ResponderEliminarHola chicos, pasé de casualidad. Me encanta este blog. Ya los estoy recomendando a mis amigos para que los visiten.
ResponderEliminarSergio... un genio!
Edith
Precioso y sobrecogedor.
ResponderEliminarEl último de los pasajes, me encanta. Certificaría aquello que dice que, el pecado más grande, es dejar pasar las oporunidades que nos da la vida. A él le pasó.
ResponderEliminarIncreible tema, la verdad. Creo que mi blog tendrá que relatar en breve historias de este calado. Para mi desgracia!!
ResponderEliminarun saludo
De forma grata he paseado mis ojos por vuestro rincón....pasaré a menudo.
ResponderEliminarUn saludo eterno....
Es muy difícil escribir microrelatos. Debo decir que me voy asombrado por la contundencia.
ResponderEliminarSaludos a los dos y seguro que he de volver
Bueno, parece que todo fue dicho ya. He llegado un poco tarde para felicitaros por su blog. Estoy preparando el mío, en cuanto esté listo, voy a ver si me animo a compartirlo con tamaños escritores como ustedes.
ResponderEliminarSaludos y Sergio, me han pegado duro los microcuentos.
Jorge
Aqui está Eliane y me encantan los microcuentos. Eso es lo mío. Con la poesía no puedo integrarme, ella no me quiere o yo no la acepto... que será? me cuesta leer una poesía, no así un cuento. Por favor, sigan así, que me daré un paseo por acá cada tanto!
ResponderEliminarUn abrazo a los dos.
Debo ser totalmente sincero. De todo lo que he leído en el blog (y me tomé el trabajito de leerlo todo), lo mejor de lo mejor son estos microcuentos.
ResponderEliminarLas historias, la conclusión, el remate, la contundencia... bah, todo.
Sergio, aunque no soy escritor, ni lo seré nunca, soy un lector voraz. Hacía mucho que no encontraba algo que me golpeara así.
Saludos y te aseguro que volveré a visitarlos.
Ernesto Gómez Cornejo
Este post es una joya. Ya nada ni nadie me aleja de ustedes. ¡Qué alegría haberlos encontrado!
ResponderEliminarUn abrazo fuerte de REL, y toda mi admiración!