martes 26 de enero de 2010

DesrecordarOlvidos

Cuestiono y observo la impenetrable displicencia
del reposo
El silencio
La soledad
La caída
Poco a poco las ventanas de mis manos
se cierran al recuerdo
Siempre olvido
Y aunque cada sensación se parezca a la degradante
niebla
olvido
Porque olvidar puede significar muchas cosas
Porque cada niebla verde puede amilanarse ante un olvido sincero
Por eso y para que la integridad de este momento sea resguardada
borro cada recuerdo
Empiezo por los buenos momentos
Esos fáciles
Sigo con los malos
Esos arraigados hasta la misma médula de mi psiquis
Por último y como ya no hay motivos para retenerlos
aquellos recuerdos que no recuerdo
Esos que viven sepultados en mis años
En construcciones frondosas y fútiles
Esos que hacen daño desde adentro y son el cáncer
que destruye toda capacidad de crecimiento
Ya no queda nada
Ni siquiera el recuerdo de que
alguna vez
supe escribir algo en un papel de fuego contra incendios
Nada
Todo es vacío impune
Todo es privilegio y muerte
Todo es inacción primigenia
Una célula en la incandescente desnudez
de la blancura
Gladys Acha

martes 19 de enero de 2010

Apocalíptico

Los olimpos intempestivos
se ciernen sobre algún
acantilado que no perdona.
No es imposible la redención.
Es aún más factible que la espera.
¿Quién puede respirar el artificio
real y predecible?
¿Quién cambiar el orden predestinado
del universo perdido?
¿Quién puede describir la pena
incrustada en la instancia
más perenne y oscura del tiempo?
¿Quién impedirá que la imparcialidad
sea crucificada en su sino?
Nadie.
Nada.
Impedirlo sería un átomo
de aire fresco entrando en los pulmones
gigantes y torpes.
Milagro inmerecido.
Perentoria ocasión caótica.
Nada.
El mundo se resume en eso.
La acción se resume en silencio.
Y en nada.
Y en nadie.
Sólo esto...
Sólo esto y la eternidad que brota
de mis uñas angustiadas y perdidas.
Sólo la cripta abierta de la boca
que grita y gime y silencia...
Sólo la vacuidad inserta,
inscripta y establecida.
El mundo se resume en eso.
La acción se resume en silencio.
Nada.
Nadie.
Nunca.
Gladys Acha

domingo 12 de julio de 2009

De Días y Estaciones

Otoñal

Soy la fiera hambrienta de los grises claroscuros entre líneas paralelas la que pinta de costras la llanura temporal y los otoños precaria ambición de impulsos desintegrados soy pie gris mano gris pestaña gris en la ambigüedad incierta de una raíz gris de una boca gris de un insomnio gris de los grises claroscuros entre líneas paralelas
Gladys Acha
Sucedáneas

Hay un moroso avance de la tarde que insiste en invadirme de añoranza. Sucumben las persianas y mis poros. Me derroto a la insoslayable certeza de saber que me espera -agazapada- la noche. Y un poco más lejos -ojalá- la verdadera noche.
Sergio Soler

sábado 4 de julio de 2009

De Regreso

Ni vencidos, ni con la frente marchita, como en sendos tangos. Pero volvemos. Porque volver es también morir un poco. Un día, no sabemos cómo ni por qué, simplemente nos alejamos de ustedes. El dolor no fue -no postear-, sino darnos cuenta de que ustedes nos seguían visitando, dejando comentarios y demostrándonos el cariño que mantenía vivo este blog, aún más allá de nosotros. Por eso volvemos. Y tenemos varios motivos. Porque los extrañamos. Porque seguimos escribiendo. Porque se los debemos... Gracias por convocarnos nuevamente.

Del libro "Contrapuntos", el poema que cierra la serie:

De a dos
Apuñalada de luna bajo el sol
supe del verdadero ardor
plateado de esperanzas,
que no logró asesinar
el sentimiento
ni la huella.
Ahora la brújula
apunta a mi norte
prisionero en meridianos de ausencia.
Una congoja telúrica
abruma mis poros
– ¿o los tuyos? –.
No hicimos el amor.
No importa. Hicimos un poema.
Y describimos lo que somos
cuando hacemos el amor.

Gladys Acha y Sergio Soler

lunes 20 de abril de 2009

Desde Ahora.

Suele descansar el árbol sobre
la cabeza de un goliat mudo
de gritos impostores de luces.
Me aguardan a la vuelta de una esquina
que no existe
-acaso porque no la he inventado,
acaso porque no ha deseado ser inventada-
Pero cada esquina de mis olvidos
la recuerda inequívoca
como ansía ser en su adolescencia
arrebatada.
Y yo sigo aquí.
Esperada.
Esperando.
En una esquina.
En una nada que
susurra por los cuatro costados
que ya venís.
Que este
-y no otro-
es el momento.
El momento que áun no ha sido
inventado
porque no lo ha querido.
El que habremos de inventar
desde ahora.
Gladys Acha