lunes, 20 de abril de 2009

Desde Ahora.

Suele descansar el árbol sobre
la cabeza de un goliat mudo
de gritos impostores de luces.
Me aguardan a la vuelta de una esquina
que no existe
-acaso porque no la he inventado,
acaso porque no ha deseado ser inventada-
Pero cada esquina de mis olvidos
la recuerda inequívoca
como ansía ser en su adolescencia
arrebatada.
Y yo sigo aquí.
Esperada.
Esperando.
En una esquina.
En una nada que
susurra por los cuatro costados
que ya venís.
Que este
-y no otro-
es el momento.
El momento que áun no ha sido
inventado
porque no lo ha querido.
El que habremos de inventar
desde ahora.
Gladys Acha

sábado, 11 de abril de 2009

Desde la Negritud

A la puerta de la muerte veo fallecer y desfallecer de este lado del vano. Me atás. No me desates. Dame tiempo a la llegada. Quiero morir en tus brazos, aquí. Al arrullo de tus ojos y tus caricias y sólo entonces cruzaré la puerta. No importa la redención, sino la llegada.
Sergio Soler

martes, 31 de marzo de 2009

Con Un Título Común

¿Qué sería de nosotros sin los lugares comunes? Dos antítesis calculando tiempos remotos. Dos pieles pobladas de raíces sin suelos. Sin tiempos. Dos solos perdidos en penumbras desbordadas de vapores. De sudores. De caminos que van y vienen dentro de ellos mismos sin llegar a otra conclusión que la de ser parte de un todo enjugado de caprichos. ¿Qué sería de nosotros? Si aborreciéramos esto que nos mantiene vivos como extraños. Aunque debo, un eclipse me habla de convenios invertidos en ayeres. Aunque debo, nuestros lugares comunes me increpan a seguir. Y las penumbras les ganan los lugares al común de mis días.
Gladys Acha

jueves, 19 de marzo de 2009

Extracto del libro "Catálogo de Amores Desolados"

II
El rubor que siguió a la tímida sonrisa lo enterneció tanto, pero tanto, que no pudo soportar más el maquillaje de las mujeres que conocía.

XIII

La dejó para siempre bajo una lluvia torrencial. Empapada, ella llovió lágrimas y su corazón llovió sangre. Otros soles asomaron tras los nubarrones de su vida. Aunque, muy de vez en cuando, y tenuemente, ella llueve... Acaso nunca dejó de llover.

XXVIII (A Aldous Huxley, In Memorian)

El dedo gordo del pie derecho, el más prominente, apunta al este. Ahora al sur. De nuevo al este. El sur. El otro pie, calzado, acompaña al impredecible bamboleo. Las extremidades, fláccidas. El rostro, amoratado. Desde lo alto, los ojos tremendamente abiertos observan sin mirar, otean sin ver, la vastedad del patio. Allá abajo, un sobre encierra una pena de amor. Un poema manuscrito.
XXXII

Como en una canción de Joaquín Sabina, a pesar de su desesperación, nunca salió a buscarla porque corría el riesgo serio de encontrarla.
Sergio Soler

viernes, 13 de marzo de 2009

Palabras en Medio del Enojo

Y puede que implementar órdenes no inicie amaneceres Caer y callar tampoco pregona amores De diferentes alimañas se alimentan las mentes que crecen inútilmente en el mundo de ignorantes Las sirenas utilizan el arte para dar muerte a la peste que se amalgama absorbente y senil en la desnudez de los menos Acusar recibo y golpear es justo cuando la justicia duerme entre palabras y libros entre promesas mentiras y
miedos

Gladys Acha